La economía española cerró 2025 con un crecimiento del 2,9% del PIB, desafiando las previsiones pesimistas de los economistas y superando ampliamente la media europea del 1,3%. Sin embargo, el gobierno enfrenta una paradoja: celebra los beneficios del IBEX mientras fracasa en mejorar la situación económica de las clases populares.
El contraste resulta llamativo. El ejecutivo que se autodenomina el «gobierno más progresista de la historia» y que anteriormente lideró una campaña contra los «señores con puro», ahora presume de que la bolsa española alcanzó su máximo anual y del robusto crecimiento económico. La recaudación está en niveles altísimos tras sucesivas subidas de impuestos y cotizaciones sociales.
Pero la bonanza macroeconómica no se traduce en mejoras tangibles para los ciudadanos. Los barómetros del CIS muestran una irritación creciente: mientras las cifras nacionales lucen positivas, llegar a fin de mes sigue siendo difícil para muchos hogares.
El impulso económico y sus motores
El crecimiento del 2,9% en 2025 se sostuvo principalmente por el consumo privado y la inversión. Los trabajadores recuperaron poder adquisitivo, con subidas salariales del 3,49% en los convenios efectivos hasta noviembre. Las pensiones se revalorizaron y los funcionarios vieron incrementos de al menos el 1,5%.
El Banco Central Europeo mantuvo los tipos de interés bajos, mientras Bruselas continuó enviando los pagos del plan de recuperación. El gobierno logró aprobar una addenda para 2026 que esquiva el control parlamentario.
La crisis de vivienda como agujero negro
Los precios de la vivienda subieron un 13% en el último trimestre del año pasado, convirtiéndose en el problema más acuciante del país. Este "agujero negro" de desigualdad afecta especialmente a los jóvenes y crea disparidades de oportunidades.
Catalunya aplicó topes al alquiler, pero aumentar el parque inmobiliario llevará años. Para 2026 se prevén nuevos incrementos de precios.
Perspectivas con nubes en el horizonte
El Banco de España proyecta un crecimiento del 2,2% para 2026. La economía navega con "viento a favor" pero en un "mar agitado", según análisis económicos.
La inflación cerró 2025 en el 2,7%, prácticamente idéntica a 2024, y se resiste a bajar más por los altos precios de los alimentos y la demanda de servicios. No se espera que alcance el objetivo del 2% en 2026, afectando especialmente a las clases vulnerables.
La amenaza del proteccionismo global, tras la invocación del «día de la liberación» por el trumpismo el 2 de abril de 2025 con imposiciones arancelarias masivas, no ha descarrilado aún el comercio mundial. Pero la polarización política interna, la parálisis parlamentaria y episodios de corrupción complican el panorama.
Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).



