El presidente de la Generalitat catalana, Salvador Illa, ha roto relaciones con Fomento del Trabajo, la principal patronal catalana, tras la crítica pública de esta organización al nuevo modelo de financiación autonómica. El pasado jueves, Illa dejó claro su malestar: «No tengo previsto volver a reunirme con Foment». La ruptura se produjo después de que Fomento publicara un comunicado contra el modelo apenas minutos después de su presentación por parte de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sin esperar siquiera a la reunión prevista con la Generalitat.
La consejera de Economía de la Generalitat, Alicia Romero, acusó este viernes al presidente de Fomento, Josep Sánchez Llibre, de tener una «agenda oculta» con Junts. Romero cuestionó en Ser Cataluña si las empresas de Fomento estaban de acuerdo con la nota crítica o si Sánchez Llibre «se precipitó tanto porque había una agenda oculta o intereses diferentes». La consejera subrayó que «Fomento trabaja con Junts para algunas cosas en Madrid», en referencia a la colaboración de ambos para bloquear legislaciones como la reducción de la jornada laboral o el impuesto extraordinario a las energéticas.
La Generalitat reaccionó con estupor inicial y posterior enfado ante el comunicado de Fomento, que llegó antes de poder explicar el modelo a la patronal. El gobierno catalán había esperado que Fomento respaldara la propuesta de financiación, viéndola como una clara mejora para Cataluña, y que sirviera como palanca para presionar a Junts a negociar. Los siete votos de Junts en el Congreso de los Diputados son imprescindibles para aprobar el modelo.
División en el empresariado catalán
Fomento se ha distanciado claramente de otros foros empresariales catalanes respecto al modelo de financiación. El G8, grupo informal que incluye a Pimec, Cercle d'Economia, Barcelona Global y Cambra, mantiene una relación más fluida con el gobierno de Illa y una postura más favorable al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Fuentes empresariales describen la relación entre Illa y Fomento como un «paulatino desenamoramiento» desde que el socialista llegó al gobierno.
Las fricciones preceden al choque oficial. Las decisiones del Govern, condicionadas por los acuerdos con ERC y Comuns, han generado desencuentros con Fomento en temas como vivienda, turismo y el Plan Nacional para la Industria. Sin embargo, fuentes de Fomento insisten en que la colaboración con el Govern es buena y destacan múltiples puntos de acuerdo, incluyendo ampliar el aeropuerto y la necesidad de nuevos presupuestos.
Puigdemont y el factor político
En los últimos meses, Sánchez Llibre ha multiplicado sus viajes a Waterloo para reunirse con Carles Puigdemont, líder de Junts. Este acercamiento contrasta con su recepción inicial positiva de la presidencia de Illa. El antiguo hombre fuerte de Unió rompió con sus socios históricos de Convergència durante el «procés», pero tras casi una década de desavenencias, restableció gradualmente las relaciones con Puigdemont y Junts.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, pidió recientemente a los empresarios catalanes que convencieran a Junts y ERC de apoyar una moción de censura contra Pedro Sánchez. En una conferencia presentada por Sánchez Llibre, Feijóo lamentó: «Me faltan los votos de los suyos», en referencia a Junts. El líder popular sigue intentando persuadir a las élites económicas catalanas de respaldar su agenda política.
Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).





