El Ministerio de Igualdad confirmó el 13 de enero el asesinato machista de una mujer de 78 años en Badajoz, presuntamente a manos de su expareja. Es la novena víctima de la violencia de género en 2025, una cifra que ya representa el 19% de los 47 crímenes machistas de todo 2024. Organizaciones de mayores alertan sobre la "invisibilidad" de esta violencia, marcada por el miedo, la dependencia y el aislamiento de las víctimas.
Desde 2003, cuando comenzó el registro oficial, 202 mujeres mayores de 61 años han sido asesinadas por violencia de género en España. Representan el 15% del total de 1.346 víctimas. De ellas, 105 tenían entre 71 y 84 años, 86 entre 61 y 70 años, y 11 superaban los 84 años.
Solo en 2025, nueve mujeres mayores han sido asesinadas: cinco de entre 71 y 84 años, tres de entre 61 y 70 años, y una mayor de 84 años. La víctima de Badajoz era española, no tenía hijos menores, y no existían denuncias previas contra su presunto agresor.
Una realidad invisible
Jesús Norberto Fernández, presidente de la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), explicó a Europa Press que «lo más habitual es la extorsión económica, el maltrato psicológico y el verbal». También señaló las «negligencias y malas prácticas» en domicilios y residencias como formas frecuentes de violencia.
El dirigente denunció el «maltrato invisible» hacia las mujeres mayores. «Siempre nos fijamos en el maltrato a mujeres jóvenes o adultas, pero se ignora y se invisibiliza el maltrato hacia las personas mayores, que son las más vulnerables», afirmó. Atribuyó esta invisibilidad a «tradición y valores de tiempos pasados».
José Luis Fernández, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), destacó en la misma entrevista el aislamiento de las víctimas. «Les cuesta dar a conocer la situación por la cual están atravesando. Seguramente tiene que ver mucho con la cultura, con lo que han vivido de más jóvenes o lo que han ido asumiendo como natural cuando no era natural», explicó.
Por qué no denuncian
La organización HelpAge señaló a Europa Press que «muchas mujeres mayores no nombran lo que viven como violencia de género». Argumentó que «han crecido en contextos en los que la sociedad defendía que el matrimonio era para siempre y en los que la separación o el divorcio se consideraban un símbolo de fracaso o algo impensable».
La entidad añadió: «Los conflictos de pareja se vivían en privado y el sufrimiento femenino formaba parte de lo esperado o de lo normalizado. Cuando el maltrato se prolonga durante toda una vida, acaba integrándose como algo 'normal', como una forma de relación inevitable y como parte del día a día de la vida familiar».
Las señales de violencia «suelen ser sutiles y fácilmente confundibles con los efectos del envejecimiento», advirtió HelpAge. Entre ellas: aislamiento social progresivo, abandono de relaciones y actividades, miedo a expresar opiniones, tristeza persistente o ansiedad.
Además, «la vergüenza, el estigma y el silencio aprendidos a lo largo de toda una vida tienen un peso determinante» a la hora de no denunciar. HelpAge también denunció que «muchas mujeres se encuentran con recursos que no están pensados para ellas, como alojamientos no adaptados, respuestas institucionales poco sensibles a la edad o profesionales que minimizan su relato al atribuirlo al 'envejecimiento' o a problemas de salud».
Demandas de cambio
La Plataforma de Mayores y Pensionistas pidió sensibilización contra este «maltrato invisible» y que la sociedad esté «atenta» a posibles casos.
La Confederación Española de Organizaciones de Mayores reclama desarrollar recursos de atención y apoyo adaptados, como una línea telefónica «fácil y directo». También exige formación para profesionales sobre la intersección entre género y envejecimiento, coordinación entre servicios sociales, sanitarios, judiciales y policiales, y estrategias para visibilizar esta violencia.
HelpAge llamó a un «cambio profundo de mirada» para mejorar la atención a las mujeres mayores víctimas. «Es imprescindible reconocerlas de manera explícita en las políticas públicas, en los protocolos y en los datos oficiales, y dejar claro que la violencia de género no tiene edad», concluyó la organización.
Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).





