España ofrece hasta 40 euros por jabalí cazado para frenar la peste porcina

upday.com 2 godzin temu
Los gobiernos regionales movilizan más de cuatro millones de euros para incentivar la caza de jabalíes (Imagen simbólica - Generada por IA) AI Generated Stock Image

Los gobiernos regionales españoles han movilizado más de cuatro millones de euros para incentivar a los cazadores a matar jabalíes, una medida impulsada por la amenaza de la Peste Porcina Africana tras el brote detectado en Cataluña a finales de noviembre. La estrategia incluye pagos directos por animal abatido, relajación de regulaciones de caza y uso de equipos avanzados como visores térmicos, desatando críticas de organizaciones ambientalistas que califican la respuesta como un enfoque que ignora las causas profundas del problema.

La Generalitat de Cataluña se ha marcado el objetivo de eliminar 60.000 jabalíes de una población estimada entre 125.000 y 180.000 ejemplares, ofreciendo entre 18 y 30 euros por cada animal. Aragón ha aprobado dos millones de euros con un pago de 30 euros por jabalí abatido y ha autorizado el uso de visores térmicos. Valencia ha destinado seis millones de euros al control poblacional, estableciendo 40 euros por cada animal cazado y retirado entre el 1 de enero y el 15 de septiembre, con un máximo de dos millones de euros para la caza directa.

El gobierno valenciano justificó la medida en su documentación oficial: «Se trata de una medida excepcional, temporal y compensatoria por gastos derivados de la extracción y retirada de jabalíes, con finalidad estrictamente sanitaria y medioambiental para reducir el riesgo de propagación de la peste porcina africana». Además, Andalucía, Castilla y León, Extremadura y La Rioja han eliminado o flexibilizado las cuotas de caza de jabalíes.

Críticas de organizaciones ambientalistas

Luis Ferreirim, responsable de ganadería de Greenpeace España, rechaza frontalmente la estrategia gubernamental. «Estamos convirtiendo al jabalí en chivo expiatorio con el único objetivo de proteger a la industria del cerdo que ha crecido de una forma totalmente desmesurada y descontrolada en España y que es un sector altamente vulnerable ante las perturbaciones sanitarias», advirtió Ferreirim.

El responsable de Greenpeace argumenta que la caza podría empeorar la situación: «Cuando los animales están bajo el estrés de la amenaza de caza, su tendencia es huir a otros territorios, lo que puede aumentar la dispersión de la enfermedad». Greenpeace señala que las evidencias científicas indican que el 99% de las infecciones en granjas se deben a transmisión humana, no al contacto directo con jabalíes. «Las explotaciones industriales son auténticos búnkeres, vallados. Los cerdos están confinados entre cuatro paredes, es muy difícil que los jabalíes entren en contacto con los cerdos directamente», explicó el responsable de agricultura de la organización.

Laia Serra, portavoz de Ecologistas en Acción, atribuye la expansión de jabalíes a la falta de protección del lobo. «Llevamos años denunciando la desprotección del lobo, que es el principal depredador de estos animales. No se puede matar al principal depredador y pretender que no pase nada», afirmó Serra. La portavoz defiende el retorno del lobo como solución: «Una de las principales medidas que consideramos que hay que tomar es precisamente hacer un acompañamiento al retorno del lobo como regulador ecológico. Que esta coexistencia sea posible».

Amenaza económica para el sector porcino

España es el principal productor porcino de la Unión Europea y uno de los mayores exportadores mundiales, con un mercado particularmente sensible en Asia. El gobierno aragonés calificó la Peste Porcina Africana en su documentación oficial como «una de las amenazas sanitarias más graves para la cabaña porcina europea y para toda la cadena de valor asociada a su producción».

Un salto del virus de la fauna silvestre a las granjas porcinas tendría consecuencias altamente perjudiciales para la producción y las exportaciones. La Comunidad de Madrid ha establecido como objetivo cazar 11.000 jabalíes esta temporada de una población estimada entre 40.000 y 50.000 ejemplares.

Greenpeace propone alternativas a la caza masiva: «Proponemos medidas mucho más éticas como el control de la natalidad, que ya se hace con otras especies para evitar que sigan creciendo y lleguen a afectar al propio equilibrio ecológico. Eso puede realizarse, no tiene por qué hacerse a tiros».

Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).

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