El Real Betis terminó la primera vuelta de LaLiga con 29 puntos, su segunda mejor marca bajo el mando del técnico chileno Manuel Pellegrini. Sin embargo, los ocho empates acumulados —la cifra más alta de la competición— revelan un problema que lastra las aspiraciones europeas del equipo: la incapacidad de convertir encuentros igualados en victorias, especialmente fuera de casa contra rivales de menor entidad.
Los números reflejan una temporada de oportunidades perdidas. Pellegrini se había marcado como objetivo alcanzar los 31 puntos en esta primera mitad del campeonato, una meta que no ha logrado cumplir. Los ocho empates del Betis igualan el registro de Valencia y Celta, pero el contexto hace la diferencia: siete de esos empates llegaron como visitante, varios contra equipos que luchan por la permanencia.
Empates que duelen
El caso más reciente ilustra la frustración. Ante el Oviedo, actual colista de la tabla, el Betis empató 1-1 en un partido donde Cucho Hernández estrelló dos balones en los postes, Fornals disparó directamente al portero, Lo Celso tuvo dos intentos al área, y Antony prefirió lanzar a las manos del guardameta Escandell en lugar de ceder el balón a Ruibal, que estaba solo. Riquelme desperdició una ocasión clara en los minutos finales.
La lista de empates contra rivales directos por objetivos europeos se repite: 2-2 ante el Levante tras ir perdiendo 0-2, cuando el equipo está en puestos de descenso; 1-1 ante el Elche, Valencia y Celta después de ponerse por delante; 2-2 contra el Villarreal remontando desde el 0-2; 0-0 frente al Rayo; y 1-1 ante un Girona que entonces ocupaba plazas de descenso.
Pellegrini reconoció tras el duelo en la capital del Principado de Asturias que «las ocasiones hay que crearlas y convertirlas, si no, no sirven». La sentencia del técnico resume el problema: crear oportunidades sin materializarlas genera la sensación de haber perdido dos puntos en lugar de haber ganado uno.
El coste de no ganar
Las cuatro derrotas del Betis esta temporada tienen un denominador común: llegaron contra equipos de nivel Champions. Tres cayeron en La Cartuja ante Athletic, Atlético de Madrid y Barcelona, mientras que la cuarta se produjo en el Santiago Bernabéu. Perder poco resulta beneficioso en competiciones eliminatorias, donde el equipo sigue vivo, pero en la liga no ganar puede ser letal.
La clasificación actual expone la distancia hacia los objetivos europeos. El Espanyol ocupa la quinta plaza, mientras que el Atlético de Madrid está en cuarta posición —zona Champions— con nueve puntos de ventaja sobre el Betis. Un simple ejercicio de "fútbol ficción" muestra el impacto: si solo dos de esos empates se hubieran convertido en victorias, el equipo sumaría 33 puntos, acercándose significativamente a las plazas europeas.
El reto para Pellegrini en la segunda vuelta está claro: transformar la capacidad de no perder en la contundencia de ganar, especialmente contra rivales teóricamente inferiores donde los competidores directos sí están sumando de tres en tres.
Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).




