El Real Madrid de Álvaro Arbeloa ha encontrado su identidad. La victoria por 0-2 contra el Villarreal en La Cerámica sirvió como «manual de estilo» de la transformación que vive el equipo blanco: mayor rigor defensivo, esfuerzo colectivo y aprovechamiento de la velocidad natural de sus jugadores.
Los números confirman el cambio. El Madrid concedió solo 8 tiros contra el Villarreal, de los cuales únicamente 1 fue a portería. Un contraste drástico con el partido ante el Mónaco, donde el equipo recibió hasta 20 disparos, 6 de ellos entre los tres palos. El Villarreal, que promedia 2,3 goles por partido en casa en LaLiga, apenas generó peligro en la primera mitad: cero tiros a portería.
La nueva actitud de los jugadores
Arbeloa logró en poco tiempo lo que parecía imposible: cambiar la mentalidad defensiva del equipo. Los jugadores han respondido con un compromiso innegable. Fede Valverde recuperó 9 balones, mientras que Carreras sumó 7, y Mastantuono, Camavinga y Bellingham aportaron 6 cada uno. Güler ganó 6 de sus 7 duelos.
«Esto es mérito de todos, especialmente de los delanteros por lo que nos ayudan», explicó Valverde tras la victoria. «Nos sentimos cómodos cuando no tenemos la pelota. Los once jugadores estamos en disposición de ayudarnos y de correr uno por el otro.»
El mediocampista destacó también la relajación que proporciona el trabajo defensivo: «Creo que lo más importante es que, cuando no tenemos el balón, estamos los once jugadores dispuestos a ayudar y a correr el uno por el otro. Esto nos beneficia a la hora de atacar, nos sentimos más relajados y con más espacio.»
Táctica adaptada a las fortalezas
Arbeloa ha diseñado un sistema que explota las características naturales de la plantilla. El equipo presiona alto, cerca del área rival, y utiliza la recuperación del balón como primer paso para generar ocasiones de gol.
«No puedo ir contra la naturaleza de los jugadores. Todo lo contrario. Tengo que intentar aprovecharlo», afirmó el técnico. «Tenemos muchos jugadores muy dominantes al espacio y veloces, que además suelen decidir bien.»
El entrenador dejó clara su filosofía: «Cuando podamos correr lo vamos a hacer porque es la naturaleza y porque marcan las diferencias. Va a ser una de nuestras armas durante toda la temporada.»
Unidad y confianza renovada
Thibaut Courtois observó el cambio desde la portería: «Como equipo, juntos, estamos mejorando todos. Esa unión es importante porque el fútbol es un deporte de equipo, no individual, y para que destaquen unos es importante que destaque el equipo junto.»
La moral del vestuario ha cambiado radicalmente. Tras las eliminaciones en la Supercopa de España (3-2 contra el FC Barcelona) y la Copa del Rey (3-2 contra el Albacete), el Madrid encadenó tres victorias consecutivas: 2-0 al Levante, 6-1 al Mónaco en Champions y 0-2 al Villarreal.
Kylian Mbappé, autor de dos goles ante el equipo de Marcelino García Toral, publicó en Instagram de madrugada: «Esto es el Real Madrid.» Vinicius respondió con un escueto pero significativo «a por más».
El techo aún está lejos
Arbeloa cumplió su deseo expresado antes del partido: «Espero y deseo que este partido sea un punto de inflexión.» Tras la victoria, el técnico mostró ambición: «El compromiso de los jugadores es innegable. Pero vamos a más, ni mucho menos creo que este sea nuestro techo.»
El entrenador añadió: «Tenemos mucho que mejorar en todos los aspectos, empezando desde esta gran solidez y desde este gran trabajo de todos los jugadores. Este equipo va a más y no pienso que este sea su techo.»
El próximo desafío será el Benfica este miércoles, en un partido donde el Madrid buscará certificar su presencia en el Top-8 de la Champions League. El calendario espaciado de febrero permitirá a Pintus aplicar su trabajo físico para mantener el nivel mostrado en La Cerámica.
Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).







