El Gobierno español ha aprobado ayer una nueva normativa sobre el género "true crime" que va más allá de la ley estadounidense que inspiró la medida. La regulación clasifica como intromisión ilegítima en el derecho al honor la revelación de detalles del crimen por parte del autor, incluso sin beneficio económico, marcando un endurecimiento significativo en la protección de las víctimas.
El Consejo de Ministros dio luz verde a la norma que responde a controversias recientes como el libro sobre José Bretón y a luchas como la de Patricia Ramírez, madre de "El pescaíto". La medida introduce un marco específico donde antes solo aplicaba la legislación civil o penal general, facilitando la protección de las personas afectadas.
El caso que cambió la ley
La normativa española toma como referencia el llamado "Son of Sam Law", surgido en Nueva York a finales de los años 70. David Berkowitz, conocido como "Son of Sam", asesinó al menos a seis personas en la ciudad estadounidense antes de ser detenido y condenado a seis cadenas de cadena perpetua. El criminal, que hoy tiene 72 años, envió cartas durante su ola de crímenes y posteriormente intentó lucrarse con su historia.
En 1977, el estado de Nueva York aprobó la primera ley "Son of Sam" para impedir que los criminales se beneficiaran económicamente de sus delitos. Sin embargo, el Tribunal Supremo estadounidense anuló la norma en 1991 por considerar que violaba la Primera Enmienda sobre la libertad de expresión. Una nueva versión fue aprobada en 2001, permitiendo a las víctimas reclamar indemnizaciones si los criminales obtienen beneficios. Más de 40 estados estadounidenses cuentan ahora con legislación similar.
Protección más estricta
La nueva norma española se distingue por su alcance más amplio. Mientras que la ley neoyorquina se centra en el beneficio económico del criminal, la regulación española considera ilegítima la revelación de detalles del crimen que cause nuevo daño a la víctima, independientemente de si existe lucro. Este enfoque refleja el conflicto ético entre derechos fundamentales: la libertad de expresión frente a la protección de las víctimas y el derecho al honor.
El género "true crime" ha ganado enorme influencia en los últimos años, generando debates sobre sus límites éticos. La normativa reconoce que estos contenidos pueden educar sobre la justicia y fomentar la conciencia social, pero establece que la ética debe prevalecer cuando entran en conflicto derechos fundamentales.
Nota: Este artículo fue creado con Inteligencia Artificial (IA).







